El ELN colombiano secuestra a un centenar de feligreses que asistía a misa en Cali

ENVIADO ESPECIAL Un comando guerrillero, al parecer perteneciente al Ejército de Liberación Nacional (ELN), irrumpió ayer en una parroquia de un barrio residencial de Cali y secuestró a un centenar de personas, entre ellas el párroco, en una acción sin precedentes. Cinco personas murieron durante el incidente: un escolta, tres guerrilleros y un niño. Otras cuatro en la operación militar posterior, en la que fueron liberados 75 de los rehenes. Es el primer secuestro de esta envergadura, conocido como pesca milagrosa, ejecutado en una ciudad.

La última operación del ELN, segunda organización guerrillera colombiana, después de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), se produjo ayer, hacia las 10.20 hora local (las 18.20, hora peninsular española), en Ciudad Jardín, un barrio al sur de Cali habitado por colombianos acomodados, muchos de ellos empresarios y profesionales, el sector buscado por la guerrilla para obtener cuantiosos botines.Un grupo de unos 30 guerrilleros, fuertemente armados, llegó a Cali en vehículos todoterreno y con dos camiones. Sin mediar palabra entraron en el templo católico La María y conminaron a todos los feligreses a rendirse, a los que estaban dentro y a los que ya se iban. 

«Hay muchas personas importantes para el desarrollo de Cali entre los secuestrados», reconoció el alcalde, Ricardo Cobos, quien dijo que el número de rehenes podría ascender a 70. Esta madrugada, el comandante del Ejército Jorge Mora afirmó que habían sido 100 los secuestrados. A las tres de esta mañana, en la operación militar que siguió al golpe de la guerrilla, habían sido liberadas 75 personas.

Selva de Jamundí

La mayoría fue capturada durante el desarrollo del oficio religioso, con el párroco atendiendo la liturgia en el altar, y las amenazas de los rebeldes, que no admitían réplica. Una señora logró escapar saltando por una ventana. Mujeres, ancianos y niños fueron obligados a subir a los vehículos del ELN, apostados en las inmediaciones, y conducidos hacia la selva de Jamundí, cercana a Cali. Dos extranjeros figuran entre las personas acarreadas a punta de fusil hasta los campamentos selváticos de esta guerrilla.

Durante el masivo secuestro, varios guardaespaldas de las personas asistentes a misa abrieron fuego contra los guerrilleros. Murió un niño y uno de los guardaespaldas al ser alcanzados por la respuesta a balazos del ELN, que sufrió tres bajas en ese cruce de disparos.

Un consejo de seguridad extraordinario, se reunía ayer en Cali para analizar los hechos, que causaron síncopes entre los familiares y severas denuncias de obispos y sacerdotes católicos. «¡Ha sido un sacrilegio, han violado un lugar santo. Esto no ocurría ni en la antigüedad. Hasta los delincuentes encontraban refugio en las iglesias». Las autoridades eclesiásticas de Cali calificaron la acción como «la aberración más grande que se ha podido cometer por parte de la guerrilla».

El Gobierno, en un comunicado, advirtió que «las vías de hecho y la fuerza, no conducen a que se pueda condicionar una política de Estado», en referencia a la pretensión del ELN de entablar negociaciones con el Gobierno, al igual que las abiertas con las FARC.

El Ejército salió en persecución del comando y acabó con cuatro de sus integrantes. «Cuatro bandidos del ELN han sido dados de baja, y hemos capturado a otro de ellos herido. Llevamos a efecto un ataque aéreo», informó el coronel al cargo de la operación.

Periodistas locales informaban esta madrugada de enfrentamientos entre tropas y comandos del ELN que cubren a los secuestradores en las cercanías de Jamundí. De hecho, según informó el coronel Miguel Naranjo, portavoz de la III división del Ejército, los guerrilleros fueron dejando a parte de los rehenes en el camino «por la prisión» de los combates.

La capacidad de asombro de los colombianos, acostumbrados a sucesos increíbles, no acaba de agotarse. Así lo admitía el alcalde. «La osadía de los guerrilleros no tiene límites», declaró. «La paz se aleja con este tipo de acciones».

Raimundo Tafur tiene a su hija y a su nieta entre las víctimas. «Yo voy a misa permanentemente a esa iglesia. Mi hija estaba allí con una sobrina nuestra». Tafur, como todos los vecinos con parientes en la relación de cautivos, se manifestaba angustiado. «Yo había ido a misa ayer. Esto no es pesca milagrosa, esto es un secuestro masivo. Ni a misa se puede ir en este país».

Otro atentado del ELN fue el reciente desvío de un vuelo de Avianca, obligado a aterrizar en una zona selvática el pasado 12 de abril. Todo el pasaje fue secuestrado. Posteriormente hubo varias liberaciones, pero aún permanecen privadas de libertad 25 personas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 30 de mayo de 1999.
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